Ruta Arqueológica por el Berrueco

El día se presentó radiante el pasado día 5 de Mayo cuando retomamos la ascensión al Cerro del Berrueco con nuestro guía, Óscar López Jiménez, arqueólogo y director científico del CYCBeM.

 

Óscar fue el encargado de  conducirnos a través del yacimiento arqueológico del Cerro del Berrueco, yacimientos que conoce muy bien por haber sido el director de las últimas campañas de excavación en la zona.

La mirada se muestra indecisa entre este espectáculo y las provocaciones que a cada instante la morfología del entorno ejerce sobre al curioso caminante induciéndole a descubrir en los enormes berrocales formas o animales. 

El ascenso hacia el cerro del Berrueco despliega ante el caminante la espectacular confluencia de los ríos Corneja y Tormes, cada repecho amplía la perspectiva y, en cada aliento recuperado los Valles del Corneja y del Tormes se muestran más grandiosos. 

Es en el encumbramiento del cerro donde el horizonte, como un abanico, se abre por completo ante nuestra mirada en una magnífica panorámica de 360 grados.  

 

En el Cancho Enamorado tomamos un tentempié mientras Oscar nos adentraba en la cultura “Vettona” y en los hallazgos encontrados en esta zona arqueológica. El Cancho Enamorado, ubicado en la cima del Berrueco, data de la Edad del Bronce. Fuimos atravesando la zona donde velaban a los muertos, los talleres donde trabajaban y donde han sido encontradas herramientas y los emplazamientos de las casas.  Aunque hay restos de muralla, parece ser que ésta no tenía una función protectora, sino que se asentaron en la cima por motivos más emocionales que prácticos, para sentir que dominaban el territorio. 

Desgraciadamente a lo largo de nuestro recorrido pudimos comprobar los estragos causados por pasados incendios. Debajo de la encina centenaria calcinada que aparece en la foto, era donde montaban sus tiendas el equipo de arqueólogos durante sus campañas de excavación.

Y ahora toca un poquito de medio natural, estaba en floración retamas negras, también llamadas escobas, peonías, conocidas en la zona como matagallinas, euforbias, crisantemos silvestres y collejas. ¿Adivinas cuál es cuál?

Nos dirigíamos a la zona de las casas del poblado cuando llamó nuestra atención una caja de plástico transparente que contenía un Belén, guardaba también en su interior un papel indicando que había sido depositado allí por el grupo de senderismo ‘El Teso’.

Según hemos sabido, los cristianos procuran recordar la presencia del Señor narrada en el Evangelio siguiendo su invitación: “Ve y proclámalo desde la montaña”. Con esa idea de sembrar un tono religioso-navideño en la montaña, a mediados del siglo XX nació la tradición de la Navidad montañera, o como se le llama en algunas zonas del norte de España (Asturias y León), "Belén de Cumbres".

No por estar acostumbrados a los berrocales nos dejan de sorprender estas formas del paisaje granítico. 

Las protuberancias que le salen a este granito se conocen como xenolitos, literalmente rocas extranjeras. Se formaron cuando determinadas rocas aunque fueron englobadas por un magma, no se llegaron a fundir con él. Al solidificar el magma se formó el granito con estas rocas dentro (sería algo similar a como las pasas quedan al solidificar la masa de un plumcake). Ahora su mayor dureza las hace más resistentes a la erosión que el granito y por eso resaltan sobre él.

Por último comentar que es una ruta altamente recomendable tanto por su riqueza arqueológica como por el extraordinario enclave en el que se encuentra.

Ayuntamiento de Santa María del Berrocal

Club Berrocaminos

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